Maestres de la Ciudadela

Los maestres de la Ciudadela de Antigua son eruditos, sabios, embajadores y consejeros. La Ciudadela es el mayor centro de aprendizaje de Poniente y su fama se extiende a todo el mundo conocido. Constituye la única escuela formal de su especie y es el hogar de los maestres. No todo el que acude a la Ciudadela en busca de conocimientos acaba convirtiéndose en maestre; algunos se limitan a aumentar su cultura y no tienen ninguna intención de servir como maestres. La Ciudadela acoge a todos los candidatos con independencia de su clase social, aunque nunca acepta a mujeres.
La Ciudadela está dirigida por los Archimaestres, que se reúnen de forma regular en un cónclave para discutir los asuntos que atañen al reino. Los Archimaestres anuncian los cambios de estaciones y designan al Gran maestre que preside el Consejo Privado del rey. Sus decisiones se consideran objetivas, pero evidentemente pueden verse influidas por la política y los intereses personales.
Los alumnos que desean convertirse en maestres deben estudiar diversas materias; La Ciudadela cuenta con instructores de numerosas disciplinas como adiestramiento de cuervos, anatomía, arquitectura, astronomía, contabilidad, curación, dragonología, estrategia bélica, herbología, historia, matemáticas, medicina forense, misterios superiores, navegación y muchos más. Cuando un estudiante cree haber dominado una materia, el Archimaestre de ese campo de conocimiento le pone a prueba. Si la supera, puede añadir un eslabón a su cadena; cada eslabón está hecho de un metal concreto que representa la materia dominada. Por ejemplo, un estudiante que demuestre sus conocimientos de cálculo matemático obtendrá un eslabón de oro, y si además supera la prueba de adiestramiento de cuervos podrá añadir un eslabón de hierro negro a su cadena. Un estudiante sin eslabones es un novicio; cuando adquiere su primer eslabón, asciende a la categoría de acólito. Cuando un acólito recibe eslabones adicionales, se dice que los "forja" para crear su cadena de maestre, acto que simboliza su conocimiento y su disposición para servir al reino.
Un acólito con suficientes eslabones para fabricar un collar que le rodee el cuello, lo que básicamente supone que ha completado el estudio de sus materias, recibe permiso para formular sus votos y convertirse en Maestre. Una vez pronunciado su juramento, se cierra su cadena en torno al cuello y no se la quita jamás, aunque puede seguir añadiendo eslabones si opta por continuar sus estudios. La mayoría de los estudiantes pronuncian sus votos a los veinticinco años, aunque algunos terminan más jóvenes o más viejos (aunque lo normal es esto último). Entre los votos formulados por un maestre se incluyen el celibato y la renuncia al nombre familiar y a todas las tierras y fortunas que acarree.
Los maestres son empleados como consejeros seglares por los señores feudales de Los Siete Reinos. Dado que han jurado lealtad a La Ciudadela y renunciado a todos sus lazos familiares, deben mantenerse neutrales y proporcionar consejos apropiados y sabios allí donde ejerzan su oficio. Si un señor es derrocado, el maestre debe servir al nuevo señor con la misma disposición que al anterior, y tan sólo podrá abandonar su puesto si así lo ordenan el señor o sus superiores de La Ciudadela.
Por lo general, los maestres administran los tratamientos médicos más eficaces de Poniente, ya que poseen amplios conocimientos de anatomía, hierbas y cuidados intensivos, lo que incluye remedios como usar vino hirviendo para limpiar heridas o amputar extremidades gangrenosas sin poner en peligro la vida del paciente.
Existe cierto grado de rivalidad entre los maestres seglares y las jerarquías religiosas de Poniente, en especial con el culto de Los Siete. Al ser hombres de ciencia y razón, los maestres de la Ciudadela muestran un discreto desdén por las "supersticiones", desde los tabúes religiosos hasta, evidentemente, la magia. Por este motivo, los maestres suelen mostrarse en desacuerdo con los consejeros religiosos y otros cortesanos como adivinadores o místicos.
Un maestre sólo puede ser expulsado de su orden si quebranta alguno de sus juramentos o estudia artes y ciencias prohibidas como la nigromancia.